1M: la propaganda oficial sufrió una nueva derrota

6 mayo, 2015

Por: Quincenario Opción.

Que un gobierno que ha perjudicado de diversas maneras a los trabajadores los llame a celebrar el Primero de Mayo resulta, además de una paradoja, un insulto a la razón. Más si lo hace obligando a los funcionarios públicos de diversas provincias a asistir a la capital para cumplir con el desafío a las centrales sindicales y sectores populares de oposición, de que les daría ocho a 1 en cantidad de manifestantes.

¿Cuestión de capricho? No, de supervivencia política. Para Rafael Correa resulta vital demostrar que no ha perdido la capacidad de convocatoria, y que sigue teniendo un inalcanzable nivel de popularidad y credibilidad en la población. El régimen ha puesto en tensión la inmensa infraestructura propagandística del Estado, e ingentes recursos económicos, para demostrar una fuerza política que ya no es la de los primeros años de gestión. Concentró esfuerzos en Quito, pero la marcha no llegó ni a la mitad de lo que las organizaciones de la oposición popular pusieron en la calles de la capital. Ellas, las organizaciones populares de oposición, no trajeron a manifestantes desde otras provincias como sí lo hizo el gobierno, fueron solo de Quito, ciudad que está despertando el espíritu rebelde que ha costado grandes derrotas y hasta derrocamientos a regímenes anteriores. Eso es lo que genera pánico al primer mandatario y sus coidearios.

Los medios incautados y el denominado canal “público” trabajaron antes, durante y después de la marcha. Antes, en los ya conocidos intentos de desmovilizar a las bases sindicales y populares a través de la estigmatización a dirigentes y organizaciones, como ocurrió con el Frente Unitario de Trabajadores (FUT), al que intentó golpear a través de relacionarlo con el Movimiento Popular Democrático (MPD). El ministro Carlos Carrasco deambuló por todos los medios hablando del FUT-MPD, bajo la idea de demostrar que ahí está el mal de todos los males.

A Carrasco y al régimen en general, parece no quedarles claro que la gente ya no se asusta con ese tipo de miedos, ya no rechaza a ese supuesto demonio creado para descargar en él la responsabilidad de los fracasos de los que el mismo gobierno es responsable.

El MPD, muy a pesar de los falsarios oficiales, es parte de la historia irredenta de los ecuatorianos. Está en el código genético de las izquierdas y de los pueblos organizados de este país. Ahora se ha convertido en el fantasma que circula por los pasillos de Carondelet, y aterroriza al poder. Saben que sus ideas se desarrollan y llegarán a hacerse realidad con el advenimiento de una Patria Nueva, del socialismo.

Según Tatamuez, la contrapropaganda del gobierno contra el FUT y las demás organizaciones populares duró hasta la madrugada misma del 1 de Mayo, y “que esos esfuerzos no hayan surtido el efecto que el régimen esperaba demuestra la unidad de los trabajadores, y que están vacunados contra el engaño y la demagogia correísta”.

Ecuador Tv realizó todo un despliegue técnico para transmitir, en vivo, la marcha oficialista y los discursos de los funcionarios y del mismo presidente Correa. Pero ¿acaso cubrió algo de la marcha de oposición, con el equilibrio informativo que la Ley de Comunicación exige? Evidentemente no. Grave si se toma en cuenta que el gobierno ejerce un control sistemático y rígido sobre los demás medios de comunicación, y hace un ejercicio comunicacional desde el poder, sin control social alguno, sin participación ciudadana y sin participación democrática de las distintas instancias y sectores de la sociedad ecuatoriana, como debiera ocurrir con un medio público. Y otra paradoja: justamente en esta semana se realizó un encuentro en CIESPAL, en el que se evaluaría el papel jugado por este medio denominado público.

Lo vivido en esta jornada demuestra que nos encontramos en un Estado de propaganda y no en uno constitucional de derechos y justicia. Demuestra también, sin embargo, que el discurso oficial y sus recursos propagandísticos se agotaron, han tocado techo, ya no tienen el efecto que en los primeros años pudieron tener. La comunicación desde los pueblos no puede ser solo para informar, sino también para inconformar a los ciudadanos frente al poder, para revelar la real situación que vivimos los ecuatorianos, para desbrozar los rumbos que debemos tomar en el mediano y largo plazo.

 Fuente: ecuadorlibrered.tk

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