¿Qué te pasó Rafael?

6 mayo, 2015

Por Nicolás Brito Grandes.

Ganaste las elecciones presidenciales sin haber iniciado la campaña como el favorito, ni haber presentado listas de diputados, el Pueblo te creyó y te entregó su confianza, su fe en que lo sacarás de la pobreza y del desempleo.

Pero cuando asumiste la administración del Estado ecuatoriano violaste la Constitución al entregar contratos millonarios a las FFAA.

Muchas personas vimos esto con asombro, porque tú nos aseguraste que eras respetuoso del Estado de Derecho, pese a esto la mayoría de ecuatorianos te seguía creyendo.

Después se hizo público mediante los “Patiñovideos” que tus delegados se reunieron con un ministro de economía de la partidocracia que les enseñó a renegociar la deuda externa; tú nos habías convencido que las prácticas de los políticos de antes eran nefastas y que las aborrecías; pero esta contradicción no le importó a la mayoría del Pueblo ecuatoriano que te seguía dando su confianza.

Cuando la prensa informó que las ambulancias que compró la ministra de salud eran furgonetas que habían sido adecuadas como ambulancias, ella se sentó a tu diestra -en una sabatina- y eso bastó para que nunca se investigue el asunto.

La prensa también informó que otro de tus funcionarios compró miles de chalecos con evidente sobre precio a una de las empresas incautadas… y esto tampoco se investigó.

Supimos por la prensa que determinados funcionarios de alto nivel se ufanaban de sus peculados, como cuando ese ministro aseguró que era “el dueño del circo”.

Por esto millones de ecuatorianos empezamos a creer que rompías los periódicos que informaban de las irregularidades de algunos de los funcionarios públicos.

En esa época muchos ecuatorianos decían que bastaba aparecer en una sabatina junto a ti, para que todo quede enterrado. Sin embargo, la mayoría de los ecuatorianos te seguían creyendo.

Los latinoamericanos somos emotivos, nos guiamos más por las emociones que por la razón.

Cuando tu apareciste en el escenario político, y debido al abuso de algunos gobiernos anteriores, la mayoría de ecuatorianos decidieron que tú eras su salvador.

El óptimo manejo de la emotividad de los ecuatorianos fue tu fortaleza… tu estrategia resultó: desayunar en una casa del Guasmo, pedalear en bicicleta por un anejo de la serranía, tratar como amigo a un desconocido que usaba la camiseta que había recogido en uno de tus recorridos…

Pero, olvidaste que “lo mismo que te cura te puede matar”.

Un amigo, al que he calificado como “el Pelé de la radiodifusión” en una ocasión me enseñó que en Alemania dicen “No hay venenos sino dosis”.

Y como tú no sabías esta gran verdad, cometiste el error de no caer en cuenta que la misma emotividad del Pueblo que te permitía seguir siendo querido por millones de ecuatorianos, en un momento dado sería la causa para que te rechacen.

Y ese momento ya llegó, fue en la Marcha del 1 de mayo de 2015 que se hizo notorio que perdiste el respaldo de la mayoría de los ecuatorianos.

Te olvidaste que “la furia del chiro es peor que la furia del loco”.

Perdiste el cariño de millones de amas de casa porque a ellas se les hace cada día más difícil dar de comer a su familia…

Perdiste la fe que te tenían millones de desempleados que creían que tu gobierno los sacaría de esa situación de incertidumbre…

Millones de ecuatorianos que por varios años creyeron en ti… ya se desencantaron.

El 1 de mayo de 2015 el Pueblo ecuatoriano que no está afiliado a las centrales sindicales, porque no tiene empleo formal, salió a las calles a protestar porque en 8 años no le cumpliste.

Su protesta fue de la única manera que lo sabe hacer un Latinoamericano… fue emotiva, los gritos de rechazo salían del corazón.

No importa lo que tus asesores te informen, yo estuve en las calles de Guayaquil y lo viví, salí con mi esposa porque ella insistió en expresar su descontento, y hace 8 años esto hubiera sino imposible que suceda.

Para terminar esta reflexión te cuento que si te vieras a ti mismo como el Primer Servidor de los ecuatorianos y no como la Máxima Autoridad, no hubieras irrespetado la majestad de la Presidencia de la República, poniéndote a discutir con un adolescente que con un gestó muy emotivo conocido como “dar yuca”, y propio de su edad, quiso decirte lo que jamás lo hubiera logrado hacerlo con palabras.

Me atrevo a suponer que el joven quiteño cuando “te dio yuca” intento decirte lo que presento en esta imagen.

Los abuelos decían que del amor al odio solo hay un paso, y tu actitud en estos 8 años creó las condiciones para que un Pueblo emotivo -que perdona mucho, pero que ama mucho a sus hijos- haya dado ese paso el 1 de mayo, y salga a las calles a proclamar

¡Ya no te creo Correa!

Fuente: nbrito11m98.wordpress.com

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