Un cambio de matriz energética bajo toda sospecha

2 junio, 2015


Arturo Villavicencio. Profesor de la Universidad Andina Simón Bolívar

Gobernar no significa gastar.
Gobernar es, ante todo, establecer prioridades.

El 19 de marzo del presente año el Presidente de la Republica inauguró la central hidroeléctrica Manduriacu. Como parte imprescindible del ritual gubernamental, no pudo faltar la dosis del mensaje refundacional del “nunca antes…”, “por primera vez …”, “somos pioneros …” que sirve para magnificar y deslumbrar la construcción de una obra publica que cualquier gobierno está obligado a ejecutar. Nuevamente se hace presente esa mezcla de mesianismo y tecnocracia que pretenden conjugar la racionalidad instrumental de la tecnología con una euforia casi caricaturesca de redención y de cambio. Es cierto que nunca antes se emprendió un programa de construcción de centrales eléctricas como en el Gobierno actual, pero no se debe olvidar que ningún Gobierno se benefició de rentas pródigas por la exportación de petróleo, de ingresos cuantiosos provenientes de los impuestos de todos los ecuatorianos y del facilismo de un endeudamiento externo, en condiciones onerosas y lesivas para el país y que tendrá que ser pagado por los próximos gobiernos.

I.
Lo que olvidó mencionar el Presidente al inaugurar la obra es que se trata de un proyecto financiado con un préstamo del Brasil  90.2 millones; 66% de la inversión estimada del proyecto), préstamo atado a la contratación de una empresa brasileña y cuyas condiciones, como en el resto de proyectos hidroeléctricos, es uno de los secretos mejor guardados de la Revolución Ciudadana. No se hizo mención que se trataba de otro proyecto llave en mano en el que el aporte de la ingeniería y tecnología locales había sido prácticamente nulo.

Probablemente sea exacto que el proyecto durante su construcción generó 2450 empleos, pero se olvido mencionar que se trata de empleos precarios, temporales y que, como en la mayoría de grandes proyectos hidroeléctricos, crea un problema social de trabajadores y familias desplazadas que se ven obligadas a migrar internamente en busca de otro oportunidad de empleo una vez finalizada la construcción de la obra. Lo que si debió mencionarse es que esta vez no hubo victimas mortales que lamentar, en un escenario de cambio de la matriz energética que ha cobrado ya diez y siete víctimas y decenas de heridos.

Tampoco se hizo mención a los impactos sociales y ambientales por la inundación de fincas, caminos de acceso y sobre todo, por la presencia de un embalse del agua contaminada del río Guayllabamba.

Lo que también olvidó aclarar el Presidente de la Republica es la diferencia entre el costo presupuestado de la obra (135.8 millones de dólares) y el costo final de la obra (227 millones de dólares). En otras palabras, se omitió una explicación elemental sobre las
razones por las cuales en el transcurso de construcción de la obra, el costo se incrementó en 91.2 millones de dólares. No se trata de un simple ajuste de costos por efectos inflacionarios  2o por imprevistos en el proceso de construcción, sino de un incremento del 67.2 por ciento respecto al contrato original del proyecto. La diferencia es muy grande, demasiado grande, y el país exige una aclaración convincente sobre el destino de los 91.2 millones de dólares.

El tema es preocupante. Cómo es posible que un Gobierno que se vanagloria de su efectividad y eficiencia, especialmente en el área de comunicación y rendición de cuentas, no sea capaz de presentar al país el costo verdadero de una de sus obras emblemáticas y las instituciones oficiales caigan en flagrantes contradicciones que dan lugar a demasiados interrogantes. Él día mismo de inauguración de la obra, de acuerdo a la información de la prensa oficial, el costo del proyecto se había incrementado en 28.2 millones de dólares, de acuerdo al Ministerio de Sectores Estratégicos en 50.2 millones de dólares, de acuerdo a la
información oficial suministrada al diario El Universo, en 84.2 millones de dólares y finalmente en 91.2 millones de dólares de acuerdo a la versión presidencial  …………….

continuar leyendo el informe …. http://www.rebelion.org/docs/199476.pdf

Fuente: rebelion.org

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