Al trote del Llamingo: Chiros y choros

24 junio, 2015

¿Qué más brothers, qué haciendo? Pos nada, aquí trabajando como negro para vivir como blanco, para que mis hijos tengan lo que nunca tuve, para que sean lo que yo no fui, mejores dicho para que no pasen necesidades porque yo sí sé lo que es sufrir, eso de no tener estudio, de andar de madrugada buscando la vida; pero ya ven, lo poquito que uno tiene el gobierno se quiere ir cargando, como que el pueblo no se diera cuenta que son una caterva de oportunistas hechos los revolucionarios, con aires de grandeza, que antes andaban en bus y ahura andan en unos carrazos con guardaespaldas y todo, viviendo en casotas de trescientos mil dólares, en tanto los mandantes tienen que ajustarse el cinturón para sostener a los nuevos ricos de la bandera verde moco, a esa gran cantidad de burócratas analfabetos engordados por la verborrea del Gran Insultán y a esa cantidad de Ministerios, Secretarías y Subsecretarías que no valen ni para la gabers.

Disculpe nomás mi pana, pero cómo no he de estar emputado con tanto impuesto que nos pone el gobierno del quikuyo manavali que durante 8 años se ferió la plata del petróleo por ejemplo en ese mamotreto que se iba a llamar Refinería del Pacífico y que con bombos y platillos puso la primera piedra, en el Aromo, provincia de Manabí y que elé, ni gas, ni kerosene, ni primera piedra, solo la remoción de tierras que costó más de 1.200 millones de dólares.

¡Qué iras, ya me estoy acordando como estos pendejos botaron la plata comprando esos helicópteros Dhruv a los indúes y toditos se estrellaron porque han sido chintolos; el caso de las ambulancias del Ministerio de Salud, en la administración de Carolina Chang, adquiridas irregularmente, los pagos excesivos en la adquisición de medicamentos, como el tamiflú, negociados en la compra de camas hospitalarias, equipos médicos, la corrupción del ex ministro de Deportes, Raúl Carrión, autodenominado “el dueño del circo”, el caso del ex ministro de Agricultura, Walter Poveda, presunto responsable de un perjuicio al Estado de 3,5 millones de dólares por adjudicación de contratos con sobreprecio, el caso del Gran Hermano Fabricio Correa a quien el Gran Insultán: dijo “No me da la gana de enjuiciar a mi hermano”, el caso de ruga la tamuga en la narcovalija diplomática, el caso de Pedro Delgado (primo del presidente) por su influencia en el préstamo de 800.000 dólares al argentino Gastón Duzac, el mal manejo del Banco Central y del Fideicomiso No Más Impunidad a quien se le hizo un acto de desagravio, primo que salió huyendo del país tras reconocer que falsificó un título universitario diciendo que se iba a volver de un matricidio, el caso ‘Resurgir’ (narcotráfico) que habla de personas ligadas a la política y con cargos públicos en el actual régimen, que eran parte de la organización delictiva, la adquisición de los radares chinos, los negocios de Tecnistamp y los uniformes policiales; además del costo de las sabatinas con bebetinas previas los viernes culturales donde los de Pueblo Huevo cantan al Che Guevara mientras beben whisky escocés y se sirvan dedos de dama francesa porque para eso sí han sido unos ases aunque les toque acompañar a la voz de tarro del líder de las sumisas, levantamanos y demás caretukos con hambre atrasada que repiten como loras lo que sus estrechos cerebros son incapaces de pensar con eso de los impuestos a la herencia, a la plusvalía a las transacciones y no sé qué vainas más porque el brillante economista no sabe de dónde sacar plata para tapar el hueco fiscal.

Pero el pueblo se levanta de nuevo, ha perdido el miedo, a los que han sido incapaces de administrar los dineros y han dejado endeudada la patria a los chinos, que su tan cacareado Socialismo del Siglo XXI ha sido una novelería, un globo de ensayo diseñado en universidades neoliberales inglesas y gringas y que, ahora como están chiros, como no quieren admitir su fracaso, estos choros de la camisa correa fashion les meten la mano a los bolsillos a los maestros, a los jubilados, y ahora a la clase media con el impuesto a la herencia con la brillante idea de democratizar la riqueza y sostener un estado obeso y perverso que pretende dejarle al pueblo el hueso.

Pero el pueblo, que ya le perdió el miedo al Gran Insultán, piensa que es ¡preferible ser tirapiedras a ser borregos comesánduche!

 Fuente: nodo50.org

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