Severo golpe a los derechos humanos en America

25 junio, 2015

Por  Marco Villarruel A.

La histórica resolución de los representantes de los gobiernos de la OEA en el sentido de nombrar a tres miembros de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y entre ellos al Patricio Pazmiño, Presidente de la Corte Constitucional del Ecuador, fija un acontecimiento de extrema gravedad en la perspectiva de la vigencia y respeto a los derechos humanos en América.

El solo anuncio de que Pazmiño era promocionado para tal dignidad despertó la desconfianza en el Ecuador y en todo el continente. Resultaba inexplicable que un gobierno que amenazó de mil formas a la Corte y especialmente a la Comisión Interamericana, propugnara con un millón de dólares como capital de operación, a que el principal soporte jurídico de un gobierno que ha violado sistemáticamente los derechos humanos sea elegido vocal de la Corte, con sede en Washington.

Cómo se explica que 22 gobiernos hayan votado para que una persona que quiere cambiar desde dentro, cambiar de sede, cambiar la estructura de la Corte y de la Comisión, hayan aceptado escuchar a los emisarios diplomáticos y luego depositar su voto?

La historia del Derecho Internacional enseña que la diplomacia secreta está abolida, en bien de la paz y la defensa de los derechos de la humanidad. Pero la práctica deshonesta de los gobiernos sigue manejándose con el inicuo objetivo de “qué me das, qué te doy” y al parecer eso ocurrió porque las primeras declaraciones de Pazmiño, ya en Washington, y bien seguro de su designación, fue que “trabajará por reformar desde dentro a la Corte”. O sea, nada, las cosas van a quedarse como están, las publicitadas rabietas de Correa, como muchas otras expresiones calumniosas e hirientes en este lapso histórico, se quedarán en las portadas de los periódicos, porque los delegados de los gobiernos llevan a Pazmiño para que las cosas se queden como están. Con esto gana Correa pero también se acomodan todos los gobiernos.

Los perdedores son los pueblos, los pobres, contra quienes siempre se ensañan los caudillos, los déspotas y los dictadores civiles o militares. La vigencia de los derechos humanos quedan en entredicho, especialmente las decenas de denuncias que han llegado al Tribunal y a la Comisión.

Se trata de una página muy triste en la historia de la Corte Interamericana y de su Comisión.

Fuente: nodo50.org

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